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Cristofor Gartza

Janus sobre la bebida

     Hace poco leímos un artículo muy interesante  de Isidro-Juan Palacios sobre el simbolismo de las bebidas. En las civilizaciones tradicionales y pre-modernas, se crearon ’bebidas de fuego’, es decir alcohólicas,  ya que el ardor y embriaguez que producían se asimilaban al calor solar, a la potencia y calentor del Astro Rey. Bebidas como el vino, la cerveza, el vodka, etc. eran consideradas por estos pueblos que vivían la Tradición, bebidas sagradas. Pero con la llegada de la modernidad, sobre todo en la etapa final del Kali-Yuga, la civilización moderna prototípica como es la americana ha inventado su propia bebida ’sagrada’: la coca-cola, esta bebida satánica no sólo no produce ardor como las tradicionales, sino que ha de beberse contra mas fría mejor y además su color simboliza el de ese combustible fósil base de la actual economía planetaria -y sobre todo de la americana- y que está convirtiendo nuestro planeta en un inmenso y globalizado estercolero: el petróleo. Éste, en la última gran civilización que hubo en Occidente y que fue la Edad Media, era considerado como ’aqua infernalis’ (agua del infierno). Así pues. esos dos símbolos que refleja esa bebida nauseabunda que es la coca-cola que son el ’frío’ y el ’negro’, significarían, pues, la muerte de la primavera paradisíaca que existía en la Edad de Oro y por otro lado, la maldad. la oscuridad y el caos que acompañan en esta fase terminal del Kali-Yuga o Edad Oscura. No deja de ser curioso cuanto menos de que los gobiernos occidentales por eso de ’las afinidades electivas’ de las que hablaba nuestro Maestro Julius Evola, hagan propaganda masivamente a favor de la Coca-cola y en contra de la bebidas de fuego con la excusa barata de que ’destruyen nuestra juventud’. ¿No quedamos en que nuestros ’maravillosos’ jovencitos son el no va más, tan preparaditos ellos y tan ’echaos pa’lante’? Que estos sean unos auténticos imbéciles incapaces de gobernarse a sí mismos, no es culpa de las bebidas sagradas, además ¿no dicen los textos sagrados que las cosas santas no hay que echarlas a los cerdos?. ¿Por qué no se habla de los destrozos que produce ese veneno negro en el organismo a un plazo más o menos largo?: diabetes debido a los altos contenidos de azúcar, descalcificación ósea sobre todo en los meses de verano debido a que la dependencia de la misma hace que cuando se tiene sed se beba en demasía en detrimento de otras bebidas naturales -agua, zumos, etc.- y que, por lo tanto, dejan a uno en permanente estado de deshidratación, embotamiento de los sentidos, afeminamiento, etc. Los destrozos que el petróleo -agua infernal- hace en la naturaleza, violándola, degradándola y contaminándola, son parejos a los que la coca-cola hace en el organismo humano, es la ley de las analogías ’lo que es arriba igual es abajo’, como decía el adagio hermético. La ciencia de los símbolos es tan precisa como las matemáticas o la geometría.
 
  Un vaso de bebida ’refrescante’ ya sea aqua infernalis (coca-cola o pepsi-cola), o fanta o cualquier otra bebida antitradicional, equivale a un vaso de agua con TRECE CUCHARADAS DE AZÚCAR (lo ponemos con mayúsculas para resaltar lo criminal y bochornoso del asunto) añadidos al mismo. ¿Se imaginan por un momento los destrozos que tales cantidades de azúcar puede llegar a ocasionar al cuerpo humano y más si éste aún está en período de formación al tratarse de consumidores principalmente jóvenes?. Luego está el tema de los edulcorantes que son aún mas dañinos que la propia azúcar: el aspartamo, por ejemplo, es un edulcorante artificial que aparece en alguna de estas bebidas infernales ’sin azúcar’, pero que es altamente cancerígeno... También está el tema de la lata de aluminio donde preferentemente se embotella hoy en día dichas bebidas: está casi demostrado -aunque por supuesto poco o nada se dice de ello- que el aluminio se filtra en la bebida debido al gas carbónico que éstas contienen y que a largo plazo podrían desembocar en graves enfermedades cerebrales como el Alzheimer o el Parkinson. Por todo esto nos causa mucha hilaridad cuando escuchamos las advertencias de ciertos carniceros de bata blanca -¿médicos?; ¿no era antaño la medicina auténtica, una ciencia sacertotal?- aconsejar a diestro y siniestro ’no beber’... ¡A ver: no beber qué!, eso es lo que tendríamos que contestar a esos burócratas de la salud. ¿Por qué estos criminales sin escrúpulos no denuncian este tipo de bebidas infernales mucho mas destructivas que las bebidas de fuego?. Ya lo decía Hipócrates ’que tu alimento sea tu medicina’ y no recurrir, o hacerlo mínimamente si no hay mas remedio, a esos burócratas fríos y desalmados que aún se atreven a jurar cínicamente un juramente en el que ni siquiera creen ni practican (¿cuantos medicuchos de hoy, tan modernos y tolerantes ellos, en día se oponen a las prácticas abortivas?).
 
                                                                                                                              
Janus Montsalvat

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